En mis interminables búsquedas de información, encontré un libro imprescindible: Why we love Dogs, eat Pigs and wear Cows, an introduction to carnism, firmado por la psicóloga social y profesora de psicología de la U. de Massachussetts, Melanie Joy. En él, explica el concepto de CARNISMO, que referenciaré brevemente en este capítulo, como primera entrega.
Carnismo: Sistema de creencias, o ideología, que condiciona a las personas a comer ciertos animales. El Carnismo es esencialmente opuesto al vegetarianismo y al veganismo; "carn" significa "carne" o "de la carne", e "ismo" denota un sistema de creencias. La mayoría de las personas ve el hecho de comer carne como algo dado en vez de considerarlo una elección. En las culturas que comen carne alrededor del mundo, la gente no piensa en por qué consideran asquerosa la carne de algunos animales y la de otros, apetitosa; como tampoco piensan por qué comen animales. Pero cuando comer animales no es una necesidad para la sobrevivencia, que es el caso de la mayoría de mundo hoy en día; es una elección -y las elecciones siempre provienen de un sistema de creencias.

Mesa redonda sobre investigación con animales, organizada por
Había una vez una sociedad en que el rol de la mujer era parir y criar hijos, en que golpear a su esposa y sus hijos era el deber del esposo, en que la homosexualidad era un crimen que se castigaba con la horca, en que tener sirvientes y esclavos era lo normal incluso entre las clases más ilustradas, en que quemar en la hoguera a un astrónomo era un acto legítimo para defender "la fe".



Los humanos somos una consecuencia, no un fin. Somos materia que se ha condensado creando vida y conciencia mediante un proceso tan lento (15.000 Millones de años) que nuestra existencia como humanos es insignificante en comparación a su duración. Somos el resultado, no el objetivo, de un proceso evolutivo maravilloso e inevitable que poco a poco creó movimiento, complejidad y por qué no, belleza.
Hay varias reacciones típicas y repetidas cuando uno dice que es vegetariano. Una de ellas es: "¿y tú no crees que las lechugas sufren también cuando las arrancan o te las comes?", siempre dicha con un aire de "mira que ocurrencia más original he tenido, ¡qué inteligente que soy!". Es difícil responder a un comentario así, porque casi siempre aparece en un entorno trivial en que una discusión acabada está fuera de lugar. Lo único que queda en una situación así es responder con un slogan muy breve pero ¿cuál?