Fines del siglo XIX. Personas y familias completas africanas son expuestas tras las rejas en el Jardín de Aclimatación de París. No es una imagen de ciencia ficción: sucedía normalmente durante el colonialismo francés e inglés, y visitar el Jardín era una actividad recreativa familiar para los blancos europeos, que tenían así la oportunidad de estar en contacto con el salvajismo y exoticidad de estos ejemplares subhumanos.
El documental Zoos Humains, de Pascal Blanchard y Eric Deroo, nos muestra en poco menos de una hora los límites a los que llegamos en el pasado.
Según el crítico argentino Óscar Ranzani, la historia de los zoológicos humanos comenzó cuando Carl Hagenbeck, importador de animales exóticos para los zoológicos, comenzó a exhibir personas: esto ocurrió durante el boom de los zoos
franceses, ingleses y alemanes.
En Hamburgo, en 1874, comenzaron las primeras exhibiciones étnicas que luego continuaron por toda Europa. Desde entonces, el "espectáculo antropozoológico", como lo llamaba Hagenbeck, se convirtió en un éxito masivo y numerosos empresarios recorrieron Asia, América y, fundamentalmente, Africa, en busca de ejemplares cada vez más "exóticos" y "salvajes". Para Ranzani:
"El éxito de las exhibiciones racistas en los zoos humanos puede entenderse por la convergencia de varios factores señalados en el documental: la gente quería ver "espectáculos" pero también eran muchos los curiosos por contemplar "al diferente".
Por otro lado, verlo detrás de una reja le permitía al público entender las nociones de poder y jerarquía. Pero los zoos humanos iban más allá del "espectáculo": los grandes estados europeos los mencionaban en sus discursos coloniales."
Al día de hoy, nos parece aberrante que un animal humano sea capturado y confinado en un espacio reducido lejos de su hábitat normal. Espero que no estemos muy lejos de que podamos hacer la misma conexión colectivamente cuando pensamos en los zoológicos y los circos, antros donde los animales no humanos enloquecen, son cosificados y exhibidos a diario para la entretención de unos y el lucro de otros.
No es difícil hacer el símil.
El documental puedes verlo aquí, por ahora sólo está en francés.
Fuente: mQh. Fuente imágenes: LDH Toulon, Blog d'Automne.










Y eso que en el mundo occidental se vio con buenos ojos la abolición de la esclavitud en EEUU en 1865. Que banda de hipócritas. De hecho Lincoln la abolió para que Francia e Inglaterra no se sumaran a la Guerra de Secesión del lado de los confederados. Ningun ciudadano de paises con regímenes parlamentarios más o menos democráticos se alzaría en armas contra un país que quiere liberar a los esclavos.
Es sorprendente como en aquellos tiempo había ciéntificos que creían que la inteligencia se medía con el tamaño del cráneo, como pensaba Broca, fundador de la Sociedad Antropológica de París. Otros, como el Dr. Down, que veían la trisomía 21 como retorno a una etapa evolutiva anterior, la raza asiatica, y buscaban hacer toda una traza de la evolución con las razas poniendo en la cumbre al caucásico europeo. Podría continuar con varios ejemplos, y de como algunos amigos de estos tenían influencias en el mundo político y usaban estos argumentos para impedir de que las mujeres y los hombres no caucásicos pudiesen entrar a estudiar en las universidades.
Hoy las distancias entre los mundos se han acortado, muchas de las ciudades europeas están pobladas de personas de distintas razas. Sin embargo, la herencia de remarcar el exotismo aún perdura, y probablemente es aquella la que les hace sentir a algunos, que cuando muren y sufren personas al otro lado del mundo, no se trata de seres como ellos.
Ojalá contemos proto con subtítulos, que alguien que sepa francés nos haga el favor.
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