La vida en el centro del mundo: el Biocentrismo Moral

 Siguiendo con el resumen de tendencias en ética medio ambiental, el biocentrismo pretende considerar moralmente relevantes no sólo a los humanos, sino a toda la naturaleza, la que compartiría con el ser humano la especial característica de “estar viva”. De ahí que el biocentrismo sea una ética centrada en la vida de todo organismo individual, donde cada quien tiende a su realización, a su desarrollo y florecimiento. Con este planteamiento, el biocentrismo saca del centro de la escena al hombre, para ponerlo en relación y en contacto directo con el resto de las entidades de la naturaleza y, con Albert Schweitzer, declara:

“yo soy vida que quiere vivir, y existo en medio de vida que quiere vivir.”

Dentro del biocentrismo podemos visualizar una versión extrema de una débil. La versión extrema o “dura” dice relación con no utilizar nunca, bajo ningún punto de vista ni bajo ninguna valoración superpuesta, a otros seres, en virtud de su realización teleológica y el florecimiento de su vida. En este tipo de biocentrismo, la vida de los seres se sustantiviza para crear entidades con valores ajenos e independientes a las valoraciones humanas, lo que nos priva de herramientas metodológicas para resolver los problemas morales cotidianos de valoración frente a dos seres vivos diferentes: ¿me alimento de un animal vivo o prefiero comer una lechuga? ¿me dejo devorar por las bacterias que me atacan, en virtud del respeto a su fin y desarrollo?

Queriendo responder estas preguntas desde lo teórico del biocentrismo, Jorge Riechmann argumenta que todos los seres vivos son dignos de consideración moral en virtud de sus capacidades esenciales y sus necesidades básicas, que son las mismas para todo organismo: prolongar la propia existencia en el tiempo, de la mejor manera posible. Para él:

“Tratar moralmente a un ser vivo concreto consiste en: por lo menos no dañarlo, ni menoscabar sus posibilidades de vivir bien (alcanzar su bien propio, vivir de acuerdo con su télos) y en la medida de lo posible, ayudarle a vivir bien.”

Acá sitúa Riechmann el momento material y concreto de la ética, a su juicio el más interesante e infinitamente más difícil, porque lleva a dotar de contenido a una estructura formal cuya premisa es: respetar a todo ser vivo que puede resultar perjudicado por las actuaciones humanas.

De ahí que establece que la instrumentalización de los animales para nuestro beneficio es éticamente más problemático que el mismo uso de las plantas, porque los primeros poseen capacidades más elevadas. Pero asimismo, el establecimiento del momento material nos pide establecer precisiones: ¿hasta dónde respetaremos la vida de otros seres vivos? En situaciones de sobrevivencia (casi utópicas hoy en día), la complejidad humana sería más digna de permanecer que la de un organismo menos complejo, pero en situaciones que no son de sobrevivencia ¿cómo establecer el punto donde la instrumentalización es inmoral? Para el autor, la respuesta está en el télos (finalidad) del organismo en cuestión, en el florecimiento de sus capacidades esenciales:

“no es injusto utilizar a otros animales no humanos como medio para nuestros fines cuando con ello no contrariamos ni hacemos violencia a su télos específico... Si por el contrario, contrariamos el télos del animal y frustramos sus posibilidades de llevar la vida buena característica de su especie, entonces estamos obrando mal.”

Esta postura se denomina biocentrismo moderado porque considera a todos los seres vivos como dignos de consideración moral, aunque pueda jerarquizarse sin caer en el especismo a través del respeto por el télos de cada organismo. Frente al biocentrismo extremo, el biocentrismo moderado es capaz de operacionalizar la ética y de establecer una manera de resolver las problemáticas derivadas de la ponderación en la importancia de la vida de dos seres diferentes; problemáticas a las que lógicamente nos enfrentamos más de alguna vez en lo cotidiano.

Con esta importancia de lo vivo como rasero de lo éticamente considerable, Riechmann nos habla del antropocentrismo epistémico como fuente indispensable de nuestra experiencia ética, porque

“en cuanto especie biológica dotada de ciertos mecanismos sensoriales y cierta estructura neuronal, los seres humanos percibimos y concebimos el mundo desde una manera única, antropocentrada, precisamente porque nosotros somos nosotros.”

Sería imposible pensar desde un lugar diferente del anthropos, porque precisamente somos hombres. El antropocentrismo es una condición ontológica del pensamiento que nos resulta ineludible porque existimos en tal condición. Pero dicho antropocentrismo es egocéntrico y moralmente insostenible cuando es incapaz de dotar a la ética de dos elementos indispensables: la imaginación y la compasión. Ambas son, para Riechmann, claves para determinar un biocentrismo moderado que no excluya a los seres humanos, pero que sea capaz de abrirse generosamente a la consideración moral de otras especies vivas, de manera de poder vivir sin atormentar a los animales ni al medio ambiente.

Pero si bien es cierto que los humanos no podemos pasar por la vida sin aniquilar a otros seres vivos, hay múltiples vías para minimizar el daño y la devastación que hoy causamos. El hombre es portador de una especial responsabilidad moral en virtud de su capacidad técnico científica para –potencialmente— destruir la vida en la Tierra. Eso hace que el biocentrismo moral sea una adecuada respuesta a la crisis ecológica, que combina el antropocentrismo epistémico con un biocentrismo que respeta la vida, pero jerarquizando en virtud de la coherencia práctica de sus postulados.

Fuente: Ecosofia.org. Fuente imagen: Animals.net.


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Vicente Arancibia's picture

Mi autodefinición de persona varía de la presentada en este texto.
Yo creo en el valor de la vida, y por lo tanto, en la biósfera. Para mí, todos los seres vivos son igual de importantes; la única distinción que hago es entre seres procariontes y eucariontes, valorando más a estos últimos.
Valoro a toda célula eucariota de la misma forma, sea planta o animal, pero siempre relacionando al organismo que genera como un componente del ecosistema; es decir, me importa más un mangle que un conejo, puesto que el mangle es el ser vivo conocido más fotosintéticamente conocido, y por lo tanto, su rol en su ecosistema y últimamente en la biósfera es más importante.
Eso sí, tengo que reconocer que, seres humanos puntuales, como mi famila y amigos, para mí son más importantes que cualquier otra forma de vida, y haría todo lo posible por asegurar su bienestar, aunque tengo conciencia de su poca importancia en el ecosistema global.
Llevo una dieta balanceada, necesaria para la supervivencia de todo ser vivo, integrante de la cadena trófica, e intento consumir alimentos de origen natural tanto como sea posible, aunque lamentablemente en el mundo actual esto es una tarea difícil...
A los que leyeron, gracias por tomarse la molestia.
Ojalá puedan respetar a todo ser.

Anónimo's picture

Enhorabuena por la página.

Buller's picture

El Biocentrismo como aqi se demuestra , es el mas clara ideal d igualdad para con todos los seres vivos, una muestra d humildad y no orgullo x una especie asecina la cual prefiere cerrar los ojos y matar sin importar las ganas d vivir o anelos q puedan tener otras especies .

El comentario anterior me parecio bien Especista , la superioridad no lleva a nada , sabiendo q todos en esta vida tenemos un mismo fin ...

Biocentrismo

Liberacion Animal !!!

Anónimo's picture
los amigos no se  matannise comen
flex23's picture

A ver, lo concreto sería preguntarle a Jorge Riechman si considera que la vida humana es del mismo valor de una sardina o que el interés en no sufrir de la sardina es del mismo valor de la humana. SIisu respuesta es afirmativa pues ya podrá pensar en biocentrismo, de lo contrario es una copia del ecologismo actual donde se defienden los animales en peligro de extinción como grupo o donde se apoya la explotación animal de aquellos cuya especie no está en peligro de extinción (y claro para humanos no se aplica. Ningun ecologista te dice que como hay humanos por montones los podemos matar a discreción). Lo de las leyes bienestaristas que mencionas, a pesar de que no las apoyo en lo absoluto, no tiene que ver aquí. El asunto es que el señor Riechman afirma categóricamente que esclavizar animales esta bien y eso no es una postura antiespecista porque lo mismo no afrimaría en el caso humano. A menos que me digas que es un neobienestarista y así si sería coherente lo que dices.

¨¨ ¿cómo resuelves el problema de las enfermedades víricas con tu teoría abolicionista? ¿me dejo comer por los virus porque ellos también están vivos?¨¨

Yo no defiendo una teoría abolicionista biocéntrica ni mucho menos sino una abolicionista sensocéntrica y la defensa personal esta contemplada se trate de animales humanos o no-humanos. No hay nada nuevo en ello. Lo mismo se podría aplicar en aquella teoría biocéntrica pero no lo hace de esa forma.

Los caminos intermedios en el abolicionismo se dan veganx a veganx. Es falaz decir que la postura abolicionista pretende cambios en un trecho de tiempo mínimo. Esto no tiene que ver pero lo aclaro porque siempre se utiliza ese argumento y es un argumento contra algo que no se afirma. Insisto esto no tiene que ver aquí pero es una aclaración.

RespuestasVeganas.Org's picture

Hola, flex23.

Solo quiero puntualizar unas cosas sobre tu intervención.

Dices: "A ver, lo concreto sería preguntarle a Jorge Riechman si considera que la vida humana es del mismo valor de una sardina o que el interés en no sufrir de la sardina es del mismo valor de la humana. Si su respuesta es afirmativa pues ya podrá pensar en biocentrismo"

No es lo mismo respeto que valor. Yo puedo respetar a dos individuos pero considerar que uno de ellos es más valioso que otro, ya sea subjetivamente o bajo algún criterio.

La respuesta de Riechman a la pregunta ¿debemos por igual a humanos y a sardinas? te podría aclarar si Riechman es o no es especista en el marco del sensocentrismo, el cual no promueve el respeto a la vida sino el respeto a la vida sintiente. Para saber si Riechman es especista en el marco del biocentrismo se le debería preguntar: ¿debemos respetar por igual a humanos y a lechugas?

Saludos.
David.

Bión_'s picture

En mi opinión esas posiciones no son biocentristas.

El biocentrismo no solo debería asumir que todo ser vivo tiene el mismo derecho a vivir. También debería implicar la libertad de todo ser vivo. El humano actual no es libre y no puede, por tanto, vivir en un sistema biocentrista.La naturaleza de todo ser vivo es lo que da libertad, y coartar la naturaleza implica coartar la libertad. 

Flex no ha encontrado ningún argumento biocentrista porque no entiende del todo el planteamiento biocentrista. No en vano hasta ahora no había ningún planteamiento coherente. Ya puso el ejemplo del biocentrista que consume carne. El respeto debe ser hacia lo natural de cada individuo. A no afectar su libertad. No a la vida de cada individuo, pues la  vida de unos individuos implica la muerte de otros.Es algo más complejo. 

De hecho he iniciado un espacio web, www.biocentrismo.org , que pretende ser el lugar de debate sobre el biocentrismo y todo lo que este implica.

En breve tendré expuesta toda la teoría filosófica que explica adecuadamente todo y da plena coherencia. 

 

Un saludo

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Lo consiguieron porque no sabían que era imposible. 

Por la liberación animal y de la Tierra. 

www.biocentrismo.org 

Fabiola's picture

Similar al comentario que hice del argumento de Flex: ¿cómo resuelves con tu teoría los problemas prácticos que se presentan entre diversos seres vivos? Estaré atenta al desarrollo de tu postura, he visitado tu blog y aunque un poco "dispersa" teórica y literariamente hablando, creo que en el fondo hay algo interesante.

Saludos,

— Fabiola

Bión_'s picture

En cuanto tenga el texto retocado lo subo y lo ves.

Eso sí, te armas de paciencia y ganas, porque son muchas hojas.

La lectura no es fácil porque se trata de un sistema de argumentos enlazados unos con otros. Se establece un argumento, se analizan implicaciones y se establece de nuevo el contexto.

 

El blog está disperso porque:

 

a) Es el principio. Cuando haya más empezará a verse la forma.

 

b) No está colgada la teoría. En cuanto esté todo tendrá más sentido. 

 

Gracias por el comentario.

Aunque en la superficie también hay algo interesante ;) 

 

Un saludo

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Lo consiguieron porque no sabían que era imposible.

Por la liberación animal y de la Tierra. 

www.biocentrismo.org 

flex23's picture

Hola

Yo considero que el biocentrismo es incoherente pero mi comentario no se trata de esto aquí. Solamente apuntar que Jorge Riechman es dificilmente un biocentrista ya que él apoya activamente el consumo de carne y aboga por un ¨consumo moderado¨. Eso es claramente especista, él no considera iguales a un pollo que a un humano, apoya la explotación de los no-humanos así que ¿biocentrista?

Aquí por ejemplo hay una entrevista donde afirma eso: http://www.ladinamo.org/ldnm/articulo.php?numero=17&id=427

 Si se pretende ser biocentrista (a pesar de que no encuentro argumentos para serlo) lo primero es no ser especista, de lo contrario nos encontramos por ejemplo con la ecología típica de la actualidad donde todo se maneja en función a los intereses humanos (y por eso claro la mayoría lo considera un problema secundario). ¿Como se va a respetar los hábitats de los no-humanos si nisiquiera podemos respetar sus intereses en la vida cotidiana, si los consideramos recursos?

 Saludos

Fabiola's picture

Hola, creo que no puedes extraer esas conclusiones de la lectura de un solo texto (en este caso, una entrevista) del autor. La postura de Riechmann si es biocentrista porque considera los intereses de lo vivo (en este caso, animales no humanos y humanos) como partes de un sistema interrelacionado. En lo concreto este texto resuelve las tensiones que se dan en lo práctico, de eso se trata la ética aplicada: entre comer carne de sistemas agroindustriales y de sistemas orgánicos ¿qué es mejor? o mejor planteado: ¿qué es menos malo?

Obviamente lo mejor es no comer carne, nunca, de ningún sistema porque cada animal vivo quiere vivir, pero si nos atenemos a lo práctico de estas cuestiones éticas, la liberación y el abolicionismo distan mucho de dar soluciones viables y sostenibles a cualquier nivel. En el camino de la liberación tenemos pasos intermedios que no podemos desconocer ni subvalorar: si las gallinas hoy no pueden mover las alas, y luego pueden porque las jaulas son más grandes, eso es un avance pero nunca el final del camino.

La ética práctica requiere resolver problemas concretos. Y siempre los intereses de los diferentes entes vivos entrarán en conflicto...o ¿cómo resuelves el problema de las enfermedades víricas con tu teoría abolicionista? ¿me dejo comer por los virus porque ellos también están vivos? A eso me refiero con conflictos prácticos que el biocentrismo debe resolver, y los intereses de unos se sobreponerán a los de otros. El quid del asunto estará en vigilar bien cómo se soluciona el problema de manera no arbitraria y lo más equilibradamente posible con el resto de los ecosistemas y organismos vivos.

Saludos,

— Fabiola

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