12 Jul 2006

La Ética como Recurso No Renovable

Por Fabiola

"Hay problemas más graves de qué preocuparse: el hambre en el mundo, la vivienda, la falta de trabajo. Deberían preocuparse de eso, los animales vienen después." Esta es una réplica clásica que se les hace a los activistas por los derechos de los animales. Jorge Riechmann llama a este pensamiento la "Teoría de la Moral como recurso No Renovable".


Según esta curiosa teoría, la benevolencia para con los animales no humanos dificulta la solidaridad con los animales humanos, o es incompatible con ella. Asi, las personas (como agentes morales o sujetos de acción) poseerían una cantidad finita y no renovable de sentimientos y disposiciones morales, que se gastan con el uso sin poder reponerse: por consiguiente, hay que ahorrar para "ser buenos con las personas". Según tales pensadores:

No conviene desperdiciar la escasa simpatía moral en bestias peludas o escamosas, sino más bien economizarla para nuestros congéneres.

No encuentro otro asidero de un argumento así de disparatado, que la esencia misma del especismo: querer beneficiar a la propia especie por sobre -y a pesar del- sufrimiento o el dolor de otras especies. Solamente un especista puede decir que la moral humana es finita y DEBE invertirse primero en las personas que en los animales.

El hombre, como agente racional y moral, no agota su ética en el ámbito de lo inmediatamente humano. La moral lejos de gastarse con el uso, aumenta. La persona que actúa moralmente lo hará en todas las situaciones, buscando atender a todas las circunstancias que sean moralmente relevantes, más que segmentarse y anquilosar una moral egoísta y antropocéntrica.

Ampliar el círculo de consideración moral desde la propia familia/clan, hacia generalidades más numerosas y lejanas del "ser" humano (los animales, la naturaleza), es un reto y un desafío para la razón y para la ética.

Finalmente, decirles a estas personas que piensan en la moral finita: si un día descubren que su pozo ético es más estrecho de lo que pensaban, tendremos que ahorrar para ser éticamente correctos sólo con los del propio clan, etnia, familia o nación... Ese pensamiento me recuerda algunos oscuros pasajes de la historia humana...

Fuente: libro "Un mundo vulnerable", Jorge Riechmann. Ed. Catarata, Madrid, 2005. Páginas 154 y 155.. Fuente fotografía: AnimaNaturalis.