Filosofía y Ética

Carnismo, o la defensa de lo indefendible

En mis interminables búsquedas de información, encontré un libro imprescindible: Why we love Dogs, eat Pigs and wear Cows, an introduction to carnism, firmado por la psicóloga social y profesora de psicología de la U. de Massachussetts, Melanie Joy. En él, explica el concepto de CARNISMO, que referenciaré brevemente en este capítulo, como primera entrega.

Carnismo: Sistema de creencias, o ideología, que condiciona a las personas a comer ciertos animales. El Carnismo es esencialmente opuesto al vegetarianismo y al veganismo; "carn" significa "carne" o "de la carne", e "ismo" denota un sistema de creencias. La mayoría de las personas ve el hecho de comer carne como algo dado en vez de considerarlo una elección. En las culturas que comen carne alrededor del mundo, la gente no piensa en por qué consideran asquerosa la carne de algunos animales y la de otros, apetitosa; como tampoco piensan por qué comen animales. Pero cuando comer animales no es una necesidad para la sobrevivencia, que es el caso de la mayoría de mundo hoy en día; es una elección -y las elecciones siempre provienen de un sistema de creencias.


¿Es moralmente justificable la investigación con animales?

Mesa redonda sobre investigación con animales, organizada por TVAnimalista. Intervienen: Fabiola Leyton (investigadora del Observatorio de Bioética y Derecho, U. de Barcelona), Anna Mulà (abogada especializada en medio ambiente y animales), Nuria Querol (biologa, médica y miembro de la Comisión de Exp. con Animales de la Gen. de Cataluña). Las especialistas exponen fuertes argumentos contra la investigación con animales, abriendo preguntas de interés científico, biológico, filosófico, moral, social y legal sobre el tema.

Fòrum: "La Vivisecció" from tvanimalista on Vimeo.


El horror y la barbarie ... del siglo XXI

Había una vez una sociedad en que el rol de la mujer era parir y criar hijos, en que golpear a su esposa y sus hijos era el deber del esposo, en que la homosexualidad era un crimen que se castigaba con la horca, en que tener sirvientes y esclavos era lo normal incluso entre las clases más ilustradas, en que quemar en la hoguera a un astrónomo era un acto legítimo para defender "la fe".

Cada cultura mira hacia atrás y se ve a sí misma como la culminación de un proceso de perfeccionamiento moral, felicitándose por haber superado los horrores de su pasado. Pero cada cultura tiene sus propios horrores. ¿Cuáles son los de nuestra época? El profesor de filosofía de Princeton, Kwame Anthony Appiah propone algunas pistas para descubrirlos.


¿Para qué sirve la naturaleza?

La idea de que todo el universo, incluyendo todas las galaxias, estrellas, planetas, ríos, montañas, plantas y animales, ha sido creado para uso y deleite de los seres humanos es una idea tan absurda que no valdría la pena hablar de ella… sino fuera porque también es una idea considerada una verdad absoluta, todavía, por muchas personas.

Las enseñanzas religiosas, empezando por el “creced y multiplicaos” de la tradición judeo-cristiana, no son la única razón. Hay algo en nuestro temperamento de primates que nos predispone a ver el mundo de una cierta manera. Goethe explica que creer que los humanos somos el objetivo final de la existencia del universo es una conclusión esperable: “El hombre está acostumbrado a valorar las cosas en la medida en que le son útiles, y por lo tanto dispuesto por temperamento y situación a considerarse la obra cumbre de la Naturaleza, ¿por qué no debería creer también que representa su propósito final?”


Nosotros también somos animales

Es común escuchar a la gente refiriéndose a otro como “animal” cuando se quiere insultar o hacer referencia a un trato indigno, como si ser animal fuera algo inferior. Así es como se manifiesta una sensación de separación y superioridad del ser humano con respecto a todos los animales, que lleva a actuar como si todos los seres y la Tierra completa estuvieran disponibles a nuestra libre disposición. Esto es antropocentrismo: el hombre es el centro de todo. Sin embargo olvidamos que también somos animales, renegamos sin humildad todas las cosas más obvias y cotidianas que nos recuerdan este hecho.


El filósofo y el lobo

Tuve la fortuna de recibir de regalo el libro "El Filósofo y el Lobo" de Mark Rowlands. En él, el autor, que es un profesor universitario de filosofía, narra su vida y los cambios que experimentó en ella durante los 11 años que vivió con Brenin, un lobo. No un perro lobo ni un malamute: un lobo. Ambos aparecen en la foto.

Rowlands crió a Brenin desde cachorro y lo llevaba consigo a dictar clases a la universidad... en una de sus anécdotas, narra: "Al cabo de unas semanas Brenin empezó a disfrutar de una sesión de aullidos postsiesta a mitad de clase, posiblemente para hacer constar su insatisfacción con el curso de la clase. Una ojeada a los estudiantes bastó para confirmar que sabían exactamente de qué hablaba Brenin. Otras veces decidía estirar las patas y recorría los pasillos arriba y abajo, olisqueando aquí y allá. Un día en que se sentía especialmente audaz o hambriento, o ambas cosas, vi que su cabeza desaparecía en la mochila de una alumna para salir a los pocos segundos con el almuerzo de la chica..." (Sigue)


Los perritos no se van al cielo

Perro con alasLos humanos somos una consecuencia, no un fin. Somos materia que se ha condensado creando vida y conciencia mediante un proceso tan lento (15.000 Millones de años) que nuestra existencia como humanos es insignificante en comparación a su duración. Somos el resultado, no el objetivo, de un proceso evolutivo maravilloso e inevitable que poco a poco creó movimiento, complejidad y por qué no, belleza.

El astrónomo Carl Sagan resumió los últimos 2.500 Millones de años de esta evolución en un párrafo magistral ...


Hofstadter: la inteligencia y la conciencia son fenómenos graduales

lechugaHay varias reacciones típicas y repetidas cuando uno dice que es vegetariano. Una de ellas es: "¿y tú no crees que las lechugas sufren también cuando las arrancan o te las comes?", siempre dicha con un aire de "mira que ocurrencia más original he tenido, ¡qué inteligente que soy!". Es difícil responder a un comentario así, porque casi siempre aparece en un entorno trivial en que una discusión acabada está fuera de lugar. Lo único que queda en una situación así es responder con un slogan muy breve pero ¿cuál?

Aún no tengo la respuesta, pero al menos he encontrado una exposición muy clara de la pregunta, en los primeros capítulos de "I am a strange loop" ("Yo soy un Bucle Extraño").


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