Entre un gran despliegue de medios internacionales, hoy hemos conocido una de las mejores noticias para finalizar el 2009: los diputados del parlamento catalán (Cataluña, España) han aceptado someter a votación parlamentaria la prohibición por ley de las corridas de toros en esta comunidad española. La moción, redactada e impulsada por la plataforma "Prou!" ("Basta!" en catalán) fue presentada al parlamento bajo de la forma de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), por la que cualquier grupo ciudadano puede presentar temas de interés común para ser discutidos en el parlamento, apoyados por las firmas de al menos 50.000 ciudadanos. Luego de su examen, el proyecto se vota y, de ser el caso, es convertido en ley.
Para el caso puntual de la ILP promovida por Prou!, busca modificar la Ley de Protección Animal vigente, que condena cualquier forma de maltrato y humillación hacia los animales pero deja a los toros en la total indefensión, declarando que las corridas de toros por ser espectáculos tradicionales, quedan fuera del ámbito de dicha ley.
Líderes religiosos Zulú han conseguido que se bendigan los estadios del Mundial de Fútbol en Sudáfrica de una forma "verdaderamente africana": mediante un sacrificio ritual de una vaca o un toro en cada uno de los estadios.
Uno de sus voceros declaró que el motivo de este sacrificio es comunicar a los asistentes al mundial "los valores y la cultura africana". El ritual se denomina Ukweshwama y corresponde a una ceremonia de mayoría de edad, en que una turba de jóvenes atormentan y matan al animal con sus propias manos.
Para muchos que venimos de países donde no existen las corridas de toros, nos resulta escandaloso comprobar que no sólo en éstas se tortura a estos nobles bovinos: toros embolados, toros al agua, encierros, vaquilladas, novilladas, entre un largo etcétera, van tiñendo de rojo sanguinolento la geografía española.
Una de las más salvajes, el "Toro de la Vega", reúne a una multitud armada de lanzas, que sueltan a un toro en el descampado, para lancearlo una y otra vez. El hombre que le de el lanzazo mortal recibe el rabo del toro (que lucirá colgando en la punta de su lanza), y alguna joya de oro donada por una joyería del pueblo. Esto sucede cada 15 de septiembre, en Tordesillas (Valladolid), España. En pleno siglo XXI la gente de todo el pueblo, viejos y jóvenes, siguen divirtiéndose con esta salvajada, que defienden por ser "cultural y tradicional".
Este año, activistas de la asociación española Igualdad Animal se infiltraron en terreno para filmar -cosa totalmente prohibida, incluso para las televisiones- la muerte del toro "Moscatel". En palabras de Javier Moreno: "Grabamos cuando le clavaban una lanza... lo apuntillaron durante cinco minutos y, a continuación, lo taparon con una lona. No conseguían matarlo y el toro se ha revolcado y se ha vuelto a levantar. Ha sido una agonía prolongada".
Sólo queda preguntarse: ¿hasta cuándo permitimos tanta crueldad con otro ser vivo?
Originalmente este artículo lo iba a publicar ayer, pero me vi obligada, afortunadamente, a cambiar el título y reescribirlo para retomar el tema del ocaso de la tauromaquia. Un gran acontecimiento se gesta en Cataluña, y las palabras de los propios taurinos no nos dan más que esperanzas para presenciar el comienzo del fin de la tortura de los toros.
Esta semana, el programa "Caiga quien Caiga" de La Sexta (España) hizo la entrega de su tercer reportaje sobre maltrato animal y tauromaquia, lanzando una campaña que puede significar el comienzo del fin de la tortura a los toros: la objeción tributaria al financiamiento de la tauromaquia... que de momento, alcanza la friolera de 564 millones de euros al año...
El tema de la tauromaquia está candente en España: a un día de terminar la fiesta de los San Fermines y sus famosos encierros, en pleno verano europeo donde los pueblos y ciudades celebran sus fiestas mayores, poniendo como protagonista indiscutible a los toros. Como contraparte, los activistas por los derechos animales se han volcado a las calles, las plazas de toros, las radios y televisiones para pedir el fin de las fiestas que torturan. En Francia, han pedido que los menores de 15 años no puedan entrar a las plazas de toros, mientras que en Cataluña esa prohibición ya existe. Pero ¿qué pasa con los niños, y su sentimiento hacia las corridas de toros y los espectáculos taurinos?
(Tauromaquia= corridas de toros, toreo) El pasado fin de semana, cuatro activistas de Igualdad Animal ingresaron a la arena de la plaza de toros Monumental (Barcelona), mientras el primer toro de la tarde agonizaba y era apuntillado, desplegando carteles que decían "Abolición". Afuera, otros dos activistas de la misma agrupación descolgaban una pancarta gigante que rezaba la palabra "Abolición", en la misma puerta de entrada de la Monumental. Hace un par de semanas, en Bruselas, un grupo de organizaciones defensoras de los derechos animales se manifestaron frente al Parlamento Europeo, para pedir el fin de las subvenciones con dinero público a la tortura de animales. En marzo, la ciudad de Cádiz, ubicada en la taurómaca Andalucía, se vistió de fiesta por la abolición de las corridas de toros, en una gran marcha que congregó a más de 2.000 personas de toda España. Algo está pasando, que cada vez más personas se convencen de que algo huele mal en la brutalidad y salvajada que involucra divertirse con la tortura de un animal... y fomentarlo con dineros públicos... y educar a los niños con la mentalidad de que está bien torturar un animal para disfrutar una tarde de verano...
¡Esta es una gran noticia! En España ha nacido el primer colectivo de médicos veterinarios a favor de la abolición de las corridas de toros, la AVAT (Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia). ¿Por qué es importante? Porque son los primeros profesionales de la salud animal que plantan cara contra una tradición que tortura y mata miles de toros cada año, no sólo en España, sino también en países latinoamericanos. Porque son profesionales conscientes de su rol en la sociedad y de la ética en la profesión. Porque son un primer paso, importantísimo, para recalcar con base científica que el toro sufre durante la lidia, y que por lo tanto, es moralmente inadmisible seguir cultivando una sociedad y educando a los niños en una cultura violenta y sanguinaria.