Te respondo aquí para no caer victima del angostamiento progresivo que sufre cada nueva respuesta.
Bien, en realidad el comentario sí tenía importancia, pero ya se sabe como es eso de los formulismos, ¿no?
Respecto a tu último comentario, precisamente soy un acérrimo defensor del biocentrismo, pero no como parte integrante del mundo sensocentrista, sino como algo valioso per sé.
Para ello, a grandes rasgos, mi consideración de cada ente vivo viene determinada por la necesidad imperiosa de vivir, y que todo su comportamiento esté determinado por esto, el cual se basa en mantener la coherencia (esto es, mantener la estructura funcional) y de lo cual todas las capacidades extras (como el sentir incluso) son derivaciones evolutivas arbitrarias.
Solo que el sentir viene determinado por esa necesidad, y en todo animal no-humano, los cuales no sienten de modo distorsionado, el sentir coincide plenamente con lo que dota de más coherencia, lo que permite continuar más eficazmente con el ciclo de lo vivo, y por ello le doy tanto valor.
Por lo tanto, por supuesto, debe estar englobado tanto sintientes como no-sintientes, con la misma consideración, aún con las dificultades prácticas que ello entraña, más aún en el proceso, hasta conseguir el cambio.
Como conclusión, un mundo sensocentrista no soluciona el problema. Es solo un paso, importante, pero intermedio.
Un saludo


